La merma por humedad es el descuento en kilos que sufre un lote cuando entra a la planta con más agua que la humedad base fijada por las normas de calidad para la comercialización de granos. No es un castigo comercial ni un cargo del acopio: es agua que se evapora en el secado y que, por lo tanto, deja de pesar. Cada grano tiene su base: soja 13,5%, maíz 14,5%, trigo pan y sorgo 14%, girasol 11%. Por debajo de esa base no hay descuento; por encima, la merma se aplica sobre el peso neto de recibo.
El cálculo es una regla fija y verificable: merma en porcentaje = (humedad de recibo menos humedad base) dividido (100 menos humedad base), por 100. Un camión de soja con 30.000 kg netos que entra con 15,5% de humedad tiene 2,31% de merma, o sea unos 694 kg que se descuentan del peso. Con la pizarra de soja de Rosario en $507.000 por tonelada al 13/08/2026 (BCR, Cámara Arbitral de Rosario), esos kilos son más de $350.000 en un solo viaje. Por eso vale la pena entender la cuenta antes de descargar y no después.
Conviene no mezclar tres conceptos que viajan juntos en el mismo ticket. La merma volátil son los kilos de agua que se van. Los gastos de secada son el precio del servicio de secado que cobra la planta, normalmente en pesos por tonelada o como porcentaje sobre el valor del grano, y se descuentan en dinero, no en peso. La merma por zarandeo aparece cuando hay materia extraña por encima de la tolerancia y se descuenta en kilos aparte. Además, muchas plantas aplican tablas propias que suman a la merma volátil un adicional por el proceso de secado: pedí esa tabla por escrito antes de descargar y comparala con la cuenta teórica.
El otro lado del tema es la conservación. Entregar por debajo de la base tampoco es gratis: los kilos de agua que faltan no se bonifican, así que sobresecar es regalar peso. Para almacenaje prolongado en silo o silobolsa, en cambio, la recomendación habitual es guardar medio punto o un punto por debajo de la base, con grano limpio y frío, porque el grano húmedo respira, se calienta y arma focos de hongos. Y como todo el descuento sale de una medición, importa cómo se mide: calado en varios puntos del acoplado, humedímetro calibrado y contramuestra lacrada, que es lo que te habilita a pedir un arbitraje si no coincidís con el resultado.